El corazón de María. Por Karen Rodríguez.

 


 

 

El corazón de María*

Karen Rodríguez**

 

Ella esperaba día con día al amor de su vida, un amor que parecía no llegar, ella se casó joven, sin embargo en su esposo no encontró el amor que ella buscaba y sobre todo el amor que ella necesitaba. Se casó porque en su tiempo la sociedad esperaba eso de una buena mujer, se casó porque pensaba que en el matrimonio encontraría la felicidad que durante su niñez le fue negada, se casó simplemente porque ya tenía la edad.

 

Por ponerle un nombre diremos que nuestro personaje se llamaba María…

 

María era una mujer común y corriente, sin ningún atributo extra en especial, quizá lo único mencionable era su bondad, no podemos decir  que era la mujer más bonita, no era la más alta, no era la persona más carismática, como ya lo dije, era una mujer simple y ordinaria.

María soportó durante muchos años su matrimonio, un matrimonio que día con día solamente la hacía inmensamente infeliz, no protestaba porque a ella le enseñaron que era incorrecto hacerlo, sólo guardaba en lo más profundo de su corazón toda la tristeza acumulada. María tuvo un hijo, al que perdió por enfermedad siendo este un bebé, fue tanto su dolor que nunca más quiso volver a embarazarse, pese a los reclamos de su marido.

Al fallecer su marido intentó llorar pero no pudo, sólo logró aborrecerlo por todos los años de su vida en donde él arrancó trocitos de su corazón y de su alma sin devolver nada a cambio, es en este momento en que ella deseó con todas las fuerzas de su alma encontrar un amor que uniera todas esas partes.

Por ser mujer de ideas retrógradas, a diario prendía una veladora pidiendo a todos sus santos le llevaran a alguien  hasta las puertas de su hogar, alguien que la amara con locura y pasión; lógicamente en la vida real existen más posibilidades de ganar un premio en un rifa a que llegue el amor a domicilio. Aunque debo de reconocer algo, ella no estaba tan errada, el amor rondaba más cerca de lo que ella misma pensaba.

María diariamente prendía un radio viejo; sintonizaba la misma difusora y escuchaba largas horas la música que momentáneamente parecía sanar su alma, nunca se imaginó que su vecino, un señor también grande de edad y de una terrible soledad añoraba que llegara la hora del día en que escuchaban esas canciones provenientes de la casa continua.  Para el vecino de María esas canciones lo hacían remontar a otros tiempos donde él fue más joven, donde él creía que había sido más feliz, soñaba despierto y eso lo hacía lograr llevar su día a día.

El tiempo que se hubieran ahorrado si alguno de los dos se hubiera atrevido a salir de la casa, si hubieran querido dejar esa burbuja y esos miedos, si hubieran podido soltar ese pasado que arrastraban, si se hubieran animado a únicamente buscar lograr sus sueños.

Pero la vida no es tan generosa, nunca pone las cosas tan fáciles, uno pasa incluso años buscando oportunidades. A veces parece que existieran fuerzas del más allá que lo único que pretenden es burlarse de nosotros.

Un buen día María salió a barrer su calle, el vecino salió  para visitar al doctor, así de simple, se vieron a los ojos, ambos sonrieron por las ironías de la vida y se dieron cuenta que a partir de ese momento lo poco que les quedaba de vida nunca más estarían solos.

 

 


 *El cuento "El corazón de María", apareció en el número 7 de la revista YoesOtro.

YoesOtro #7 


**Karen Rodríguez

Torreón Coahuila, 1989. Estudió Relaciones Internacionales. Asistió al taller de literario “Yo, es otro”, en el Teatro Nazas. Ha colaborado con cuentos en la revista del mismo nombre y en la revista Herederos del kaos. Su libro Cuentos para leer en horario laboral, se encuentra en proceso de edición.

kerq13@hotmail.com

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